Ya no importa cuántas noches tuve sin dormir
sin volar por mi mente rebosante de debilidades
sin sentir tu respiración cercana a mis oídos
sin tocar mi corazón exaltado a causa de momentos vividos.
Ya no importa si pasé el invierno lejos de tus brazos delicados
o lejos de aquella sonrisa linda pero confusamente imperfecta,
porque hoy me siento plena, con mis pies clavados en tierra
con mis acaramelados ojos viendo qué es lo que me espera.
Sé de un sin fin de inseguridades que no dejan vivir la vida
pero disculpa, ellas no me pertenecen, nunca fueron mías.
Por eso desde hoy tomo distancia para no pisar el césped de al lado,
aunque quizá te impulsaría a que llevases tus ideas a cabo,
pero no sé si mi ayuda sería realmente lo necesario
para despertar y borrar todo sentimiento arbitrario.
Si sigo así volvería a lo mismo, más quiero hoy reposar
ocuparme un poco de mi misma ; en mí volver a pensar.
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