Puedo ser la mirada más penetrante que alguna vez interpretaste con tus ojos
o puedo ser las sensaciones que mil veces recorrieron tu cuerpo.
Puedo ser una estúpida imagen que roda y roda por tu cabeza
o puedo ser ese angustiante recuerdo que no te deja calma.
Puedo ser lo que tú quieras mientras me tengas en mente,
puedo ser de esa triste mañana, una serpiente
o puedo también ser el desayuno que nunca tomas
por ir deprisa a la rutina que tanto te aleja.
Puedo ser las 10 llamadas que quedan en tu buzón de voz;
puedo ser la que te ignora y sonríe cuando le duele que no te acerques,
pero puedo a demás seguir viviendo tranquilamente,
no soy presa de lo que pase en mis días, en los tuyos, en los de él.
Puedo ser la dama perfecta, la mujer de ensueños;
puedo ser de ellas la más malvada, la que te devora por dentro.
Puedo ser a veces la persona más sumisa y golpeable
sólo para utilizarte un instante y masacrarte de vuelta.
Puedo ser la persona que piense más despilfarradamente
botando y acumulando toda energía bebible de mi entorno.
Puedo estar loca y razonar al mismo tiempo,
puedo culparte sin culpa y hacerte sentir un fracaso.
Puedo manipular y ser manipulada siempre cuando lo estime conveniente;
puedo pensarte ayer y no recordarte mañana,
más puedo sufrir hoy por no tenerte frente a mi mirada
porque te largaste derrepente así como cada año
y luego volviste a recordarme cuánto me habías amado.
Es inútil hablar de ti y decir cosas malas
y mucho peor recordar como empezamos,
puedo borrarte con estas palabras y recordarte mañana
puedo ser quien tú quieras que sea, sólo si prometes nunca regresar por mi alma.