Respiré profundo y lo decidí
quería conocerte y un nuevo sentir
anhelaba encontrarme entre tu hermosa cabellera
y descansar por instantes sobre tus largas piernas.
Caminé hasta encontrarte
sin miedo a perderme
pues aún no me encontraba
y ya me sentía esclava de mi propia suerte.
Te observé a lo lejos y sentí que te pertenecía
te toqué con mis pies y te palpé como si fueras mi tierra
tu aire acarició mis pulmones como una suave melodía
y me purificaste con tus aguas color cielo
Fuiste el sol que necesitaba
y la luna que quería
fuiste estrellas en mi ceguera
y baya melancolía
Tus noches mágicas y los días como un sueño,
tu tierra perfecta, tu aroma, tu sello.