Me gustaría reposar en tu conciencia
todo pensamiento de amor
y provocar en tu corazón
las más variadas apetencias.
Me gustaría que me desearas
y anhelaras acariciar mi cuerpo
más sé que ya acaeció el tiempo
de invitarte a que me amaras.
Aún pienso que pueda existir una noche
en la que vuelvas a tocarme el alma
y en la que me digas no vayamos con calma
pero sé que no te deja el reproche.
Y si ocurriese tal momento
juro que no te volvería a soltar
así como tú me dejaste volar
aquel día en que en otro pude amar.
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