Tú puedes ser quien manda y elegir que debo vestir esta noche,
si hablar o sólo la boca besarte, si reír o de pronto enojarme.
Tú eres quien manda
yo simplemente una chica obediente
dominada por estos profundos deseos de amarte
noches tras noches sin que nadie se entere,
y rendida a tus pies aunque atenta por si ocurre algo inesperado,
no quiero que alguien escuche y vea el desorden ocasionado,
por nuestras almas juguetonas que por hoy sólo quieren divertirse
y pasar el tiempo unidas a otras antes de irse.
Tú puedes ser quien manda y decir que es lo correcto y en qué me he equivocado
tomar mi mano y elevarme al cielo junto a aquellas luces que se esconden en invierno.
Yo sólo quiero saber si para amarnos aún estamos a tiempo.
Si tú quieres dejo mi ego y me vuelvo completamente sumisa
dejando que hagas conmigo lo que quieras, más no vayamos a prisa.
Porque sólo me conformaría con besar tu linda boca,
mientras me cuidas y das caricias locas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario