No sé cómo fue, ni como se dio,
no sé por qué fuiste tú y él no,
no comprendo cómo dejé
que rápidamente mi mirada se cegara
y en mi cuerpo posaras lo más dulce de tu piel.
No entiendo cómo la noche de la nada se hizo nuestra
queriendo que yo fuese tuya
y sin mediar tregua alguna
fuese presa de tu fuerza y de tu pasión descompuesta
por las ganas de devorarme
haciéndome ver que me amaste
siendo que amor no sentías.
No sé cómo fue que lo permití
quizás tonta fui
pues te dije aquí está mi corazón
y me entregué sin escuchar razón
a tu encanto de niño malcriado.
Y ahora así me encuentro, pensativa, intrigada
perdiendo noches desvelada
preguntándome el por qué;
por qué si tú no tienes nada,
por qué si tú no quieres nada,
nada más que en tus manos mantenerme
para de tal manera entretenerte
y no jugar con tus manos embarradas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario