No hay motivo ni chance ni razón
no hay camino ni tan caliente como congelado
no hay salida en tus sesos enamorados
cuando el amor correspondido es el equivocado.
No queda oportunidad de mirar con claridad
y entonces tus ojos desaparecen en un mar encantado
y tu pecho alborotado reclama algo que no le pertenece
pagando una deuda que pesa pero no existe.
Tus días quedan en pause y tu corazón ya no siente;
tus uñas disminuidas esperan que la angustia pase
mientras tus ojeras piden a gritos que alguien te bese
para así apaciguar la lluvia descontrolada,
lluvia que por tus mejillas renace, perdiéndose en tu cuello delicado
que ha sido mordido por la duda inquietante de saber,
de querer saber cómo pudo ser.
No hay comentarios:
Publicar un comentario