Atrapada en la brisa
donde la triste melancolía
me obligó a ser alguien
me incitó a ser parte
me invitó a cubrir mi rostro
y a demostrar la fuerza que no existe
en estas inútiles manos
que delgadas y delicadas
sufren y esperan caricias habidas
que en verdad nunca fueron
y que hoy en mis sueños
esperan la llegada del tú.
No hay comentarios:
Publicar un comentario