Cierro mis ojos y allí tú estás
luego los abro, desapareces, pero te siento.
Bailo bajo el agua y allí tú estás
luego todo se seca, el tiempo se detiene, pero no te vas.
Y es porque te tengo en lo más profundo de mi alma
porque eres una flor gigantesca que crece en mi pecho,
una luciérnaga dentro de la noche oscura,
el remedio que ha curado todas mis heridas,
el hombre que tiene la sonrisa más pura.
Dame tus ojos, dame tu boca;
mi corazón antes de conocerte era una roca
dura, pesada, oscura, pero delicada
que ya no creía en los cuentos de princesas y hadas.
Pero hoy contenta puedo decir
que encontré al hombre de mis sueños, el que me hace vivir.
Aquel que me llena por completa, que satisface mi amar
que me ayuda a caminar y me guía a la meta que juntos iremos a alcanzar.
Te quiero una y mil veces más.
Te amo tanto que no lo puedo explicar,
mi cuerpo te reclama, mi corazón te exige,
ahora fría está mi cama sin percatarse que nuestro amor existe.
Pero tu y yo bien lo sabemos,
encontramos lo que buscábamos
el complemento perfecto, la mirada dulce, la sonrisa inquieta
nuestro amor siendo uno sólo, nuestras almas uniéndose por completas.
No está demás decir cuánto anhelo mirar tu rostro, tocar tus manos y sentir tu piel
morder tu boca que ya no sabe a hiel,
tomar tu lengua y hacerla mía,
besar tu alma y con mi labios liberarla,
calmar esas gotas que quieren salir de tus ojos
mirarte el corazón y exclamar
somos dos amantes locos, donde iremos a parar?
una luciérnaga dentro de la noche oscura,
el remedio que ha curado todas mis heridas,
el hombre que tiene la sonrisa más pura.
Dame tus ojos, dame tu boca;
mi corazón antes de conocerte era una roca
dura, pesada, oscura, pero delicada
que ya no creía en los cuentos de princesas y hadas.
Pero hoy contenta puedo decir
que encontré al hombre de mis sueños, el que me hace vivir.
Aquel que me llena por completa, que satisface mi amar
que me ayuda a caminar y me guía a la meta que juntos iremos a alcanzar.
Te quiero una y mil veces más.
Te amo tanto que no lo puedo explicar,
mi cuerpo te reclama, mi corazón te exige,
ahora fría está mi cama sin percatarse que nuestro amor existe.
Pero tu y yo bien lo sabemos,
encontramos lo que buscábamos
el complemento perfecto, la mirada dulce, la sonrisa inquieta
nuestro amor siendo uno sólo, nuestras almas uniéndose por completas.
No está demás decir cuánto anhelo mirar tu rostro, tocar tus manos y sentir tu piel
morder tu boca que ya no sabe a hiel,
tomar tu lengua y hacerla mía,
besar tu alma y con mi labios liberarla,
calmar esas gotas que quieren salir de tus ojos
mirarte el corazón y exclamar
somos dos amantes locos, donde iremos a parar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario