Sé muy bien que dedicar palabras a un vicio no suena sano
pero lectores, si sintieran cual es el placer de un cigarro,
si supieran cómo me llena de revoltijos el humo,
cómo me saca y me introduce a minutos de relajación,
minutos de culpa, de dolor, de recuerdo, de consternación,
entenderían porqué se miente al decir "hoy lo dejo"
y porqué el abandono momentáneo de mi vicio sería en vano.
Nunca he tomado como traición o mentira
el momento de decir desde ahora no fumo más;
para mí es una forma de asumir que el tabaco me hace mal
junto con el amoniaco,el arsénico, el cianuro y hasta el alquitrán.
Y aunque sé muy bien que aquellos componentes y demás
matan mi cuerpo y mi soledad,
éstos tranquilizan mis emociones
y me llevan a soñar un mundo de sensaciones
que hasta hoy no lo he podido alcanzar.
Pero bueno, si bien lo que te ofrece son sólo minutos de relajo
al momento de apagarse la última ceniza entra caminando la culpa
te dice ¡qué haz hecho con estos diez o más cigarros!
que en una noche de lluvia se desvanecieron
pasando luego por tu boca, sostenidos por tu mano
para luego marcharse con el viento o con susurros desmesurados
que sólo te piden calmar tu angustia o acabar con tu pecho ensangrentado
a causa de las millones de flechas que ha lanzado cupido
que hasta el día de hoy para ti no tienen mayor sentido.
Así es la vida de una mujer por noches solitaria
por noches escritora, por noches dromedaria,
cargando en mi espalda suficientes dolores
como para dormir despierta y soñar atenta
por si de madrugada abandono mi estado
y me voy volando a mi mar de ensueños
o caigo poco a poco olvidando mi pasado.
Cada uno escribe su propia suerte
cada cual relata su misma muerte
cada quien dibuja sus destruidas entrañas
cubiertas de las más finas o gruesas telarañas
que se asemejan al color del humo
y se desvanecen al momento de tocarlas con tu mano.

Perfecta, la fumada bajo la lluvia
ResponderEliminarPreciosa, la bocanada que expulso con mis sueños y vicios uniéndose al cielo, cayendo al suelo
Precisa, la cantidad de aire que se agota
Pírrica, la lucha de los que esperan que lo deje
Plácida, la brisa que en mi entra y de mi sale
Pira, la humareda que sale del funerario fuego de tantas ideas quemadas vivas...
Palabras exactas para la muerte lenta, certeras para lo que a muchos aterra, espléndidas para describir lo que significa una quemada...