Bienvenido

Las palabras son fieles, atrápalas con tu encanto,
nunca las dejes ir, mañana puede que no vuelvan,
sólo maravillate con lo bello que puedes entregar.

martes, 31 de mayo de 2011

así son las cosas

Sé muy bien que a diario pensamos en amor
sobre todo cuando estamos solos,
y siempre pasa de ser una dulce palabra
a un amargo y anhelado sentimiento.
Por eso esta vez no hablaré de aquello
sino, pensaré en la chispa que logra encenderlo.

Cuando vemos que el amor se acerca
corremos para llegar a sus brazos
y no pensamos en lo que debemos hacer para mantenerlo
por eso se apaga tan rápido y terminamos solos.

El silencio suele ser en ocasiones doloroso
y tan desgarrador como un grito desde las entrañas,
no obstante si le agregamos a esto una brillante
y tierna mirada, cambia completamente el sentir de nuestra vida.

Y que decir si a demás le sumamos una blanca sonrisa
que expresa el más puro deseo de amor;
aunque sea un escaso momento, un instante mientras
caminas solitaria y tranquilamente por la calle
es perfecto, y maravilloso.

No necesitamos así, que a esos ojitos que penetraron tu alma
y te hicieron agitar junto con su sonrisa,
le agreguemos un par de palabras,
pues lo único que conseguiríamos sería arruinar
la situación y reventar la burbuja.
Aquella figura sólo tiene que dar vuelta su mirada
y seguir su propio rumbo porque
es la manera en la cual recordamos todo el día
tan lindo detalle del destino.

¿Qué sería del amor si no cerráramos nuestra boca?
-Quizás hasta golpes serían accionados por nuestras manos
o tal vez este sentimiento carecería de sentido
y no seríamos más que espejos rotos.

Por eso debemos abrir nuestros ojos, mirar el mundo
mí mundo, nuestro mundo, pero sin, por su puesto,
dejar de pestañar, pues a veces quedar ciego por
algún tiempo es la mejor opción para, aunque sea tarde,
conocer la verdad y borrar todo vestigio de mentira.

Del mismo modo te digo que no calles nunca;
sólo guarda silencio cuando sea necesario
y jamás muerdas tu lengua si por algún hecho
estás en desacuerdo.
Si debes y quieres gritarle a los cuatro vientos
hazlo, una y otra vez, y cuantas veces estimes necesarias
para librar tu alma de toda angustia.Pero guarda silencio
cuando la atención del mundo ya lograste y sonríe, mientras
lentamente cierras tus bellos ojos y coges la mano que hace
tiempo tratabas de alcanzar.

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