Si me quedara un momento callada, escucharía como dentro de mi piel, mi sangre burbujea y trata de extorsionarme con sus cálidos deseos; vaya qué tentadores son. Pero grito, y lo hago fuerte, así me confundo y vuelvo a pensar en otras cascaras, sin tener a nadie pues no hay necesidad... o si la hay ? Tal vez mi rostro este calmo, pero mi corazón dice que aquí pasa algo: mientras más anhele, más ansiedad, como decía una buena amiga, mientras más anhelo más soledad, pues es lo que siento hoy en día, pero las sábanas que hoy me cubren me dejan descansar y vivir plenamente, aunque sea mentira, aunque las luces de las estrellas nunca hayan brillado en verdad.
Es un pecado tras otro.Padre, perdóname, yo no sé lo que hago.
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